Como siempre, el primer día de clase en la asignatura de Latín I lo dedicamos a presentar cuál es la lengua que vamos a estudiar. Justamente hoy me he encontrado un texto que me viene bien para introducir el tema. Lo he leído en Boulé, bitácora de Boulesis, una web dedicada a la filosofía, y dice así:
Hacen falta buenos filólogos que nos transmitan esa “pasión” por las palabras, pero sobre todo hacen falta leyes educativas y medidas que protejan estas lenguas, que encierran dentro de sí buena parte de nuestro pasado, y enormes tesoroso filosóficos y literarios. Despreciarlas nos conducirá, a medio o largo plazo a perder el contacto con los griegos y los romanos, con las dos grandes civlizaciones sobre las que vivimos.
Pues ése va a ser nuestro objetivo: acercarnos al latín, esa lengua muerta. Es una lengua bonita, exigente con el que quiere aprenderla, un reto para el estudiante. Pero sobre todo es la lengua que nos transmite la cultura romana, algo fundamental para quien quiera conocer lo que hoy es Occidente.
Para tener una idea primera de qué es el latín vamos a leer un poco sobre él. Tenemos un pequeño tema al respecto en la web de nuestro Departamento, será lo primero que leamos. Pero sería interesante leer algunas cosas más, como las que aquí os propongo:
No perdamos de vista estas dos imágenes (tomadas de PROEL). La primera nos muestra dónde estaba el latín en el siglo V a. C., el siglo de Pericles en Atenas:

La segunda es un mapa de las lenguas romances, esto es, las lenguas derivadas del latín:

Esta lengua muerta se empeña en seguir viva. Aquí tenéis algunos ejemplos:
